miércoles, 27 de agosto de 2014

Expectativas




Si nos dejamos llevar exclusivamente por nuestras expectativas, estamos propensos a tener más desilusiones que alegrías.
Esto va en desmedro de nosotros mismos. Ya que al tener ideas un tanto rígidas sobre cómo deberían ser las personas o las situaciones, se nos escapan de las manos un sinfín de posibilidades:
. Permitir que todo tome su propio rumbo, sin interferir ni controlar, para darnos cuenta de qué es lo más natural que sucede y ahí tomar decisiones
. Dejarnos sorprender por lo que los acontecimientos nos deparan
.Aprender a utilizar recursos internos que ni sabíamos que teníamos, al producirse resultados diferentes o contrarios a los que deseábamos
.Descubrir seres increíbles, con defectos pero también con hermosas virtudes
E incluso,
¡Obtener más de lo que esperábamos!
Ya que empecinarse en algo fijo puede producir que no veamos o desechemos oportunidades que podrían llevarnos a otro lugar, diferente al imaginado, pero también muy positivo.
Las personas y los acontecimientos son dinámicos.
Entendamos nuestras expectativas, pero no dejemos que gobiernen nuestros pasos y nuestras metas con rigurosidad.
Algunas veces obtendremos exactamente aquello a lo que aspiramos y otras no. Pero esto no significa, necesariamente, una desventaja, si estamos abiertos y receptivos.
¡Deja que la vida te sorprenda gratamente!

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