domingo, 25 de diciembre de 2011

MENSAJE DE FIN DE AÑO

…”la tarea que tenemos por delante hasta que se nos agoten las fuerzas, es hacer renacer en cada uno de nosotros un ser distinto, más elevado, más consciente y así mismo construir un mundo y una humanidad distinta, regida por principios de amor, bondad, compasión, justicia e igualdad. Son estas las verdaderas conquistas para el Espíritu Humano, todo lo demás, lo material habrá de quedar aquí cuando nos hayamos ido”.
Con estas palabras terminé, si lo recuerdan, el mensaje que les envié hace un año, y es que pensando en las que ahora comienzo a escribir, se me apareció de pronto ese escrito y justo ese último párrafo que consideré apropiado e invitarlos a reflexionar antes de hacer el inventario acostumbrado cuando finaliza un año más. En consecuencia les pregunto a todos ustedes ¿Cómo les acabó de ir? ¿Cómo transcurrió su año? Al respondernos debemos ser sinceros, de nada vale hacernos trampa a nosotros mismos. Si la tarea que nos hemos impuesto quienes asistimos al Proceso de Vida ó quienes realizan alguna clase de búsqueda espiritual, es la de hacernos impecables, elevándonos de manera consciente para trascender las limitaciones propias del mundo ordinario y conectarnos definitivamente con la Consciencia Divina, si nuestra propuesta de trabajo personal es practicar de manera constante la Alquimia Mental, y transmutar todo aquello que vemos como negativo no solo en los demás, sino en nosotros, transformar todo aquello que percibimos como inadecuado en quienes nos rodean, acabar de manera contundente con la crítica y los juicios que nos hacemos a sí mismos y a nuestros congéneres… ¿Qué podemos entonces contestar?, ¿Lo logramos?, ¿Avanzamos tan siquiera un poco en el sendero? ¿O dejamos que la ceguera propia de quienes transitan inconscientemente por la vida nos obnubilara?
Si sientes que el año pasó sin dejar huella, cuestiónate seriamente sobre el sentido que la vida tiene para ti y si el ánimo que te acompaña sigue siendo el deseo de mejorar, de llegar a ser una mejor persona, entonces propóntelo pidiendo mucha fuerza de voluntad para llevar a cabo la tarea, nadie ha dicho que sea fácil, pero tampoco es imposible. Pero si al contrario puedes ver tus logros, eres una persona que finalmente se levantó de entre los escombros del camino, y dejo tras de sí los despojos del pasado, y restaño sus heridas, y disolvió sus odios, y se perdonó y perdonó sinceramente, ¡ah! ten cuidado entonces, no te llenes de soberbia, ni te creas que has tomado el cielo a dos manos. Al contrario la tarea dura empieza, las pruebas serán de una mayor magnitud y habrá mucho trabajo que hacer. Debes demostrar que de verdad eres consistente y consecuente, que permanecerás de pie y firme ante la adversidad.
El sendero es tan sencillo o complicado como lo queramos ver y entender. En realidad mi experiencia me dice que no hay demasiado que podamos ver o entender. Se trata de sentir, de experimentar, de vivir. Se trata de SER.
En estas épocas son muchas las personas que están enredadas en el mundo fenomenológico de las creaciones mentales y ensoñaciones propias o de los demás. Pobres de ellas, son como veleros tratando de navegar sin brújula en el mar de los Sargazos, deben tener mucho cuidado con esto porque hay quienes se aprovechan de los incautos, conduciéndolos incluso a estados de locura ó a la muerte. Hay quienes están escondiendo sus propias adicciones en muchas de las prácticas que están tan de moda hoy en día, y el asunto no se trata entonces del despertar a una nueva consciencia sino de evadirse de una realidad que no han querido aprender a manejar. Es un gran negocio el que se está haciendo alrededor de todo esto. Así que quien tenga ojos para ver que vea y oídos para escuchar que escuche.
Cada uno de ustedes debe discernir en su corazón la clase de sendero que quiere recorrer. Los hay sencillos, diáfanos, llenos de luz, de bondad y compasión; los hay sombríos y lo suficientemente enmarañados para que quienes allí llegan se confundan, creen dependencias y así sean fácilmente manipulables. “Hay de todo en la viña del Señor” dice la sabiduría popular por eso vale la pena recordar las palabras de don Juan a Carlos Castaneda cuando le preguntó al respecto: …”si el camino tiene corazón ese es el camino”.
Como se ha insistido de tiempo atrás nada permanece, todo cambia, un ciclo termina y otro se inicia y se debe intensificar el trabajo a nivel personal, aunque hay quienes rápidamente, de forma espontánea se convierten en arúspices y pretenden arreglarle los problemas a otras personas a pesar de ser incapaces de organizar sus propias vidas. La caridad comienza por casa, dice el adagio popular y es importante preocuparse por construir el templo propio y trabajar con juicio a nivel personal, prepararse, fortalecerse, formarse y después si trabajar con los demás de una forma responsable.
Hace dos mil años un mensaje de amor, bondad, compasión y humildad llegó a darle forma a una visión diferente de lo espiritual y lo divino, el mensaje se pervirtió porque los encargados de difundirlo y que se abrogaron el derecho de hacerlo, a través del tiempo se dedicaron más bien a cuidar del poder terrenal y sus intereses personales; hasta guerras santas se ingeniaron; de no ser por Lutero que anheló siempre un Dios compasivo que lo amase, y al que él pudiera amar, aún tendrían prohibido el Nuevo Testamento, porque les interesaba más bien ostentar su poderío a través del miedo y la intimidación, la amenaza del fuego eterno y la inquisición.
Era adecuado preservar la idea del dios vengativo, amenazante y castigador. El mensaje que legó Jesús cambió totalmente ese panorama, le fue en ello la vida y por eso es necesario que entendamos cual es el verdadero alcance de nuestro trabajo. Se llama amor incondicional. ¿Será que sí amamos a nuestro Padre Celestial más que a cualquier persona, más que a cualquier otra cosa? ¿Será que podemos considerarnos seres verdaderamente compasivos?
El Mahatma Gandhi acuñó el término “Satyagraha” que se empobreció con la versión occidentalizada de “la no violencia”. La resistencia pacífica va mas allá y está imbuida en la capacidad espiritual que consiste, si es que se puede describir de esta forma, en recibir todo el daño, toda la crítica, todo el dolor que otros puedan infringirnos permaneciendo impasibles, más bien trasmutando todo ese sufrimiento, a través de la comprensión y aceptación de que, quién nos lo proporciona sencillamente es ignorante de aquello que nosotros ya sabemos y eso, nos permite hacer ejercicio de la compasión, y no juzgamos, no nos quejamos, como diría el padre Ignacio Larrañaga, llegamos a la aceptación. Al abandonarnos, al no tener miedos de ninguna clase encontramos la paz, y como no juzgamos estamos perdonando de antemano.
De todo esto nos habla el conocimiento hermético, utilizando otro lenguaje, menos místico quizás, pero la idea central del trabajo a realizar es esa. Transmutación. La renovación total.
Los espero el diez de enero en nuestro “Proceso de Vida”, mientras, les envío todo mi amor y mis deseos por que la Luz del Espíritu Divino los cubra y los llene de bendiciones en esta Navidad y que el próximo año sea lleno de esperanza, bienestar, amor y paz.
GONZALO

1 comentario:

maluva dijo...

Quisiera estar en Colombia para no perdermelo, pero sino de casualidad podemos conectarnos por internet quienes no estamos allá? mil gracias.